Una foto (y paja de relleno)

Creo que en otro momento no habría sacado esta foto. Simplemente alguien señaló ese montoncito de piedras y dijo eso. Y seguimos caminando para recibir a la marcha oeste. Nadie sabía muy bien por dónde iban a entrar. Así que plantamos la pancarta de Interbarrios en cuatro sitios al menos, antes de optar por cortar la carretera. Ya nos íbamos a lanzar al tráfico, arriesgando el pellejo, cuando un local nos dijo que esperáramos, que nos atravesaba el cochecito. Mucho mejor, dondevaparar. No tenía yo el día de morir.

Después vino el movimiento estudiantil, cañero, sin parar de cantar y cantar. Y después, la marcha. Las sonrisas, los cánticos de bienvenida, el paseíllo, los aplausos, la lucha es el único camino, de norte a sur, los saludos, de este a oeste, los abrazos, un paso, la camiseta de la pah, luego otro paso, la de las marchas, las pancartas, las banderas, las lágrimas y les seguimos de camino a Plaza España.

– Sería bonito aprovechar que somos tantas y entrar en El Corte Inglés a hacer una visita, me dice un compa. Podríamos saquearlo si quisiéramos o, simplemente, podríamos entrar a armar jaleo, cantar, jugar al escondite entre los perfumes de Dior y las bragas de encaje. Durante unos cuantos metros soñamos rebeldías posibles que, sabemos, no ocurrirán. Seguiremos el plan establecido. Nos comeremos los bocatas que se han preparado en el patio por la mañana las buenas gentes del centro de Madrid. Se nos atragantará un poco el jamón al ver que Izquierda Unida se apunta el tanto. Como digo, todo según lo esperado.

Marcho para Atocha y me reúno con la Marea Azul. Fue bonito ver a las buenas gentes de Aragón sosteniendo metros y metros de tela azul. Fue bonito ser los ríos que nos quieren privatizar. Pero hay tanta gente que nos la pasamos paradas un buen rato. Y a la sombra. Cuando una compa me advierte de que tengo los labios morados, decido que es el momento de volver a casa. Además, tengo que mandar la foto para el periódico de Aragón.

En casa tengo visita. Rebeca y Joan han venido desde Alicante a las marchas. Están impresionados con la cantidad de gente que había. ‘Y todo el mundo pacífico ¿eh?’ Les advierto de que la marcha final aún está por venir. ‘¿A sí?’ Si. Y a los pocos minutos empieza el baile.

Todo ocurre según lo previsto. Menos una cosa: esta vez corremos en dirección a la policía. Y en mi cabeza está esa foto. ¿Por qué en ese momento tomé esa foto? Creo que la mandaré y esa será mi crónica resumen de la jornada, me digo el mismo día.

Una semana más tarde, ahora, los medios siguen erre que erre con las piedras. Así que, me digo, si mando sólo la foto, parecerá que actúo como ellos. Una semana mas tarde, me lanzo a escribir lo que se espera de una persona del movimiento y, en cambio, para mi lo importante, lo urgente es que dejemos de interpretar la interpretación que han hecho los medios. Que pensemos qué pensamos nosotras de ese chico exhibiendo el casco de la policía.

Y así, quizás, al escucharos, al leeros, yo descubra por qué tiré esa foto.

Doris Palacín
http://www.linkedin.com/in/dorispalacin
(0034) 615078460

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