Glosario de artes crónicas

ALPINISMO

“¿Cuál es el método [para escribir crónicas]?

Hace poco leí que una directora de teatro decía que su método era «el del buen alpinista que modifica su equipo en función de la montaña, del tiempo, del día. Tengo la impresión –decía la mujer– de que al comenzar los ensayos hay una montaña enorme que habrá que escalar, y lo importante, en ese momento, es elegir los crampones adecuados».

La respuesta es engañosa. Ella, ustedes y yo sabemos que el problema reside, justamente, en saber cómo elegir los crampones adecuados. Y la única respuesta que tengo es una respuesta desesperante: que se hace con eso que llaman intuición y que, si bien no está exenta de esfuerzo, es intransferible.”

Leila Guerriero

ANTROPOLOGÍA

“Como los antropólogos y los sociólogos, los reporteros literarios consideran que comprender las culturas es un fin. Pero al contrario de esos académicos dejan libremente que la acción dramática hable por sí misma.

Ted Conover estudió antropología en Amherst College. Para su tesis se montó en trenes de carga por todo Estados Unidos, compartiendo la vida de los vagabundos. De allí surgieron su personal y fascinante mezcla de antropología y periodismo narrativo y su primer libro, Rolling Nowhere (1984), donde relata sus viajes, las vidas de estos nómadas contemporáneos y el modo en que estos desclasados de la sociedad del éxito viven hasta sus últimas consecuencias el sueño americano de la libertad.

Su lema podría ser «sufrir para contarla».

En Coyotes: un destacamento de la policía mexicana pega y tortura a los viajeros, sus compañeros y amigos, frente a sus ojos. Cuando caen en la cuenta de que entre ellos hay un estadounidense, y para más gravedad, periodista, tratan de arreglar la situación, pero ya es tarde. El maltrato policial no se lo cuenta nadie: Ted Conover es un testigo directo.”

María Ángulo

“Los raros somos nosotros. Mirémonos a nosotros mismos como miramos a los otros”.

Clifford Geertz

APERTURA

“El periodista debe ir al mundo con el corazón abierto para obtener el poder de narrar la vida en toda su complejidad.”

Juan José Hoyos

ARQUITECTURA

“El cronista es un arquitecto de la verdad. No la verdad objetiva que enseñaban las viejas escuelas de periodismo, sí de una verdad construida en el intercambio inter-subjetivo que sirve de sostén a todo el proceso de investigación. Narrar en periodismo es el oficio de construir versiones de los sucesos del mundo exterior a partir de un juego de equilibrio entre los recuerdos y la voz de los testigos, los datos dormidos en los documentos, los signos alojados en los contextos, y la mirada contemplativa, creativa, reflexiva y comprometida del autor.”

Patricia Nieto

ATMÓSFERA

“Yo tengo un sentido de la investigación distinto al de un reportero clásico. No soy un buscador de datos. Me gusta más oler y mirar que ponerme a apuntar cifras. Me interesa más describir el espacio del personaje que dar la dirección exacta de su casa. Si tú me entregas a mí todos los datos necesarios de la información pero no me describes bien la atmósfera, esa historia no está completa, no vuela. Pasa algo curioso: a tu crónica no le falta ninguna cifra pero no tiene credibilidad.

Dentro de 200 años, si un historiador pretende saber cómo era la Colombia de nosotros, no le será suficiente con las noticias. Las noticias le darán los hechos y no más. Las crónicas, en cambio, serán las que aporten las atmósferas, el piso social, los contextos y los detalles humanos.”

Germán Santamaría

BONDAD / MALDAD

“Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Y convertirse, inmediatamente, desde el primer momento, en parte de su destino. Es una cualidad que en psicología se denomina empatía. Mediante la empatía, se puede comprender el carácter del propio interlocutor y compartir de forma natural y sincera el destino y los problemas de los demás”.

“Sin estas cualidades (ser buenos y desarrollar la empatía), podréis ser buenos directores, pero no buenos periodistas. Y esto es así por una razón muy simple: porque la gente con la que tenéis que trabajar –y nuestro trabajo de campo es un trabajo con la gente– descubrirá de inmediato vuestras intenciones y vuestra actitud hacia ella. Si percibe que sois arrogantes, que no estáis interesados realmente en sus problemas, si descubren que has ido hasta allí solo para hacer unas fotografías o recoger un poco de material, las personas reaccionarán inmediatamente de forma negativa. No os hablarán, no os ayudarán, no os contestarán, no serán amigables. Y, evidentemente, no os proporcionarán el material que buscáis. Y sin la ayuda de los otros no se puede escribir un reportaje. No se puede escribir una historia. Todo reportaje –aunque esté firmado solo por quien lo ha escrito– en realidad es el fruto del trabajo de muchos. El periodista es el redactor final, pero el material ha sido proporcionado por muchísimos individuos”.

Ryszard Kapuscinski

“Todo periodista que no sea tan estúpido o engreído como para no ver la realidad sabe que lo que hace es moralmente indefendible. El periodista es una especie de hombre de confianza que explota la vanidad, la ignorancia o la soledad de las personas, que se gana la confianza de éstas para luego traicionarlas sin remordimiento alguno”.

Janet Malcolm

CINE

“Nada enseña a escribir tanto y tan bien como las películas. (…)Yo armo un texto como si fuera un montaje cinematográfico. Pienso en la escena de apertura, incluso en términos de ‘si abro con una panorámica luego convendría hacer un plano americano y luego un primer plano´. O al contrario: empezar con un primer plano y abrir luego la cámara mostrando el entorno. También pienso en términos de silencio, de voces en off. La estructura fragmentada separada con asteriscos del libro, ese espacio en blanco entre bloques de texto, es como el fundido a negro. La aparición de una voz en off, a veces una pregunta retórica, volver después a la acción… Mi educación es muy visual”.

Leila Guerriero

ENTREVISTA

“La entrevista exige que el investigador sea un maestro en dos saberes: el arte de preguntar y el arte de escuchar.

Francisco Sierra dice que el arte de preguntar es llevar al sujeto entrevistado a que exprese lo que siente, y no solo lo que piensa y recuerda.”

Patricia Nieto

ESTRATEGIAS DE INVESTIGACIÓN

“Entre las múltiples estrategias de investigación que el cronista pueda idear, las fundamentales siempre serán la observación y la entrevista. La observación nos lleva a estar allí, en el lugar de los hechos y entre las personas que son testigos del acontecimiento o que viven los procesos. La entrevista es una conversación abierta en la que el entrevistador intenta obtener relatos de la voz del entrevistado con miras a conocer y comprender la especialidad de su mundo.”

Patricia Nieto

ESTRUCTURA

“Recuerdo a mis alumnos dibujando en el tablero las estructuras de sus crónicas y la timidez a la hora de darles nombre: cruz, caracol, carrilera, espiral, vía láctea, trenza, camándula, burbuja, cienpies, libro, mariposa, catedral, cadena, pirámide, reloj, zigzag. Con palabras como éstas, que refieren a una forma, los chicos construyen la estructura de su texto que es el sostén de la versión de la realidad que cada uno propone. Dibujar la estructura, que puede parecer un juego de niños es, en verdad, el resultado de un proceso complejo: búsqueda de información, ordenamiento de los datos, contrastación de las informaciones, análisis del material recolectado, disposición del material, interpretación de las situaciones, elaboración de una respuesta, construcción de un relato verdadero sobre la vida real. Cuando el narrador descubre que su crónica se llamará, por ejemplo “trenza”, ya ha tomado las decisiones fundamentales en cuanto a la jerarquía de los elementos, los puntos de conexión entre ellos, la voz que los anudará y la intencionalidad de la narración.”

Patricia Nieto

ESCRIBIR BIEN

“Un adjetivo bien puesto no es hacer ficción, hacer una descripción eficaz no es hacer ficción, eso se llama desde siempre, escribir bien. Si se confunde escribir bien con hacer ficción, estamos perdidos”.

Leila Guerriero

GAY TALESE

“[Del contacto mi madre con los clientes de su tienda] aprendí a escuchar con paciencia e interés, y a no interrumpir nunca, ni siquiera cuando las personas están experimentando enormes dificultades para expresarse, ya que es durante esas pausas y titubeos… cuando las personas resultan más reveladoras. Aquello de lo que les cuesta hablar dice mucho sobre ellas. Sus pausas, sus evasivas, sus repentinos cambios de tema son indicadores de aquello que los avergüenza, o los irrita, o consideran demasiado privado o imprudente confesar a otra persona en un momento dado”.

“Los temas que me involucran son, literalmente, aquellos que me involucran. Escribo historias que están conectadas con mi vida. Aunque a primera vista los míos pueden parecer textos de no ficción sobre las experiencias de otros, si me atraen es en primer lugar porque me veo en ellas”.

“Yo escribo por escenas, de modo que busco escenas prometedoras. Cuando escribí El puente, traté de visualizar el puente Verrazano [puente neoyorquino que une a Staten Island con Brooklyn, inaugurado en 1964] y los hombres que cuelgan del cielo, a manera de imagen. La escena que abre El reino y el poder es la de un subdirector en su oficina. La que abre Honrarás a tu padre es la de un portero que ve, pero en realidad no mira, una demostración callejera. La mujer de tu prójimo comienza con un niño que ve a una mujer desnuda en un quiosco de revistas en Chicago. En Unto the Sons abro con una escena mía en la playa. Todas las escenas anteriores podrían estar en películas. Supongo que esencialmente trato de escribir una película”.

“No suelo estar seguro al principio. Simplemente voy adonde creo que hay una historia. Si la historia es la construcción del puente Verrazano, nada está construido cuando comienzo. De modo que empiezo por el ingeniero, que ha concebido el puente en su mente. Él está tomando en cuenta cualquier cantidad de fuerzas físicas incluyendo la curvatura de la Tierra. Está creando un teatro, una obra de arte con un arco como proscenio, que abarca el tiempo, un escenario para miles de actores. Cuando escribí sobre el New York Times, el edificio en sí era el teatro. No sé quiénes son los actores al principio, no conozco la trama, pero conozco el escenario y el teatro. Encuentro los personajes simplemente yendo al ‘teatro’. A medida que paso más tiempo allí, emergen. Es casi como si yo los imaginara y, de repente, ellos aparecieran misteriosamente”.

“Aunque no puedo comenzar el proceso como compañero de alguien, convertirme en eso es mi propósito último. Necesito pasar con alguien el tiempo suficiente como para observar cambios significativos en su vida. Quiero viajar con la gente en el tiempo, ponerme en situación de ver lo que ven. Luego quiero llegar hasta el mero frente de batalla”.

“Todas las entrevistas las hago en persona. Siempre voy personalmente a todas partes. Quiero ver a la gente a la que entrevisto, y quiero que me vean. Todo es visual”.

“Siempre estoy anotando cosas que me parecen interesantes. Pero soy discreto. No uso libretas porque son demasiado voluminosas. En cambio, corto en tiras las cartulinas que traen las camisas cuando llegan de la lavandería y anoto en ellas. Siempre cargo un bolígrafo”.

“La barrera lingüística no es realmente un problema porque, dondequiera que uno esté, lo que la gente dice no es en realidad tan interesante. De entrada, no dicen necesariamente lo que creen. Y lo que te dicen hoy no es lo mismo que te dirán después, cuando ya los conozcas bien. Las entrevistas del principio casi no tienen sentido. Todo lo que quiero es ver a la gente en su hábitat. El idioma ni siquiera es importante cuando trabajo una historia en un país cuya lengua conozco. No me interesaba entrevistar a Sinatra para escribir ‘Frank Sinatra está resfriado’. Saqué más información de observarlo y de observar las reacciones de quienes lo rodeaban, que la que habría obtenido si hubiéramos conversado. Hace poco, cuando escribí para Esquire sobre el viaje de Muhammad Alí a Cuba, no hablé con él porque ya no puede hacerlo con claridad. Mi reportería es más visual que verbal. Mi reportería depende menos de hablar con la gente que de lo que he llamado ‘el fino arte de frecuentar ”.

ECHARSE A UN LADO VS. INMERSIÓN

“Le atraía lo que el escritor de Esquire Garry Wills consideraba el principio fundamental del Nuevo Periodismo, el instinto centrífugo… «echarse a un lado y mirar», y eso fue lo que le proporcionó el mejor material.

(…)

Según Hunter S. Thompson, ninguna crónica valía la pena a no ser que le permitiera meterse de lleno en ella, en cuerpo y alma, y salir de allí con un texto escrito a base de sangre y sudor.”

Marc Weingarten

GRABADORA VS. NO GRABADORA

“Capote nunca grabó ninguna conversación, ni tampoco anotó nada en los seis años que duró su investigación para la crónica. Una vez terminada cada entrevista, Capote se retiraba rápidamente a su habitación en el Warren Hotel y lo escribía todo a máquina a partir de lo que recordaba y de las notas de Lee. Luego lo contrastaba con otras fuentes y lo archivaba. «La gente que no entiende el proceso de creación literaria se demora en las notas —le dijo Capote a Life en 1966—. Y las grabadoras son todavía peor, arruinan por completo la calidad de aquello de lo que se habla o aquello que se siente. Si anotas o grabas lo que la gente dice, los inhibes e intimidas. Solo logras que te digan lo que ellos creen que tú esperas escuchar». Si Capote sentía que había pasado por alto algún dato crucial en la primera ronda, volvía y entrevistaba a las mismas personas una y otra vez hasta que todo encajaba. El periodista alegó durante años haber aprendido a ser su propia grabadora.”

Marc Weingarten

“Hay quienes se oponen a usar el grabador, pero yo creo que es útil porque retrata la forma de hablar del entrevistado. Eso también es información que puede ser útil para presentarlo”.

Leila Guerriero

“Tomo hartas notas, tratando de no incomodar a los personajes, grabo muy poco y miro mucho”.

Germán Santamaría

“Para asegurarse de que los sucesos y las escenas no quedasen reducidos a los vagos recuerdos de un interminable colocón, Thompson llevaba en todo momento un bloc de notas y una grabadora, y grabó todas sus conversaciones con desconocidos, crupieres y camareras”.

Marc Weingarten

“Sobre el grabador, “un recurso jurídico que sirve para respaldar las declaraciones de los informantes”, dice Villoro: hay que ser cuidadosos. “Muchas veces, por saber que el aparato está funcionando uno no presta atención a lo que dice el entrevistado. Las mejores declaraciones que podemos transcribir son las que nosotros reordenamos. Periodísticamente es más interesante reconstruir por vía indirecta. Eso no es tergiversar sino sintetizar”. Y cuenta que al volver de reportear, suele sentarse frente a la computadora y escribir lo que recuerda sin leer las notas que tomó de los personajes: confía en la memoria.

El día de cierre de la revista de música y literatura donde trabajaba como jefe de redacción, Villoro perdió una carpeta con varios poemas. No sabía que hacer. Desde la imprenta, llamó preocupado al autor de los versos. El hombre le dijo que se quedara tranquilo: los recordaba. Se los fue dictando, estrofa a estrofa.

Meses después, Villoro encontró la carpeta y, por curiosidad, buscó la revista publicada: el hombre se había olvidado de cuatro palabras, el poema quedaba más limpio. Se lo comentó. Y el poeta dijo que, sin dudas, el olvido lo había mejorado”.

Federico Bianchini

MENOS ES MÁS

“Uno de los principales secretos del buen periodismo narrativo es que, a partir de una historia pequeña, mínima, anecdótica, se muestre todo un mundo desconocido. Y no sólo eso, sino que además se disparen preguntas, cuestionamientos y dudas de lo que hasta entonces parecía tan establecido.”
Juan Pablo Meneses

MONEDA Nº 100

“En un pueblo lejano de la China antigua vivía un hombre feliz, un hombre que no tenía momentos de plenitud sino que disfrutaba cada minuto de su vida. El emperador del reino, envidioso, llamó a sus sabios y les encargó destruir la felicidad de ese hombre. Los sabios fueron hasta el jardín del hombre feliz y tiraron allí noventa y nueve monedas de oro. El hombre las fue guardando en una bolsa de arpillera. Luego pensó: “falta una moneda”. Y siguió buscándola: amargado el resto de su vida por no poder encontrar ésa que no existía.

Las historias que nos aparecen delante suelen tener noventa y nueve monedas. Parte de nuestro talento como cronistas consiste en buscar la número cien para darle al lector una ilusión de completitud.

Por, ejemplo, la moneda cien en el libro Noticia de un secuestro, de Gabriel García Márquez, es el anillo que irá apareciendo a lo largo de todo el relato y que, al final, recibirá la víctima.”

Juan Villoro

MÚSICA

“Ya sea en la música o en la ficción, lo principal es el ritmo. Tu estilo tiene que tener un ritmo bueno, natural, firme, o la gente no va a seguir leyéndote. Aprendí la importancia del ritmo de la música y, específicamente, del jazz. A continuación, viene la melodía, que en literatura viene a ser un ordenamiento apropiado de las palabras para que vayan a la par del ritmo. […] Si las palabras se acomodan al ritmo de una manera suave y bella, uno no puede pedir más. Lo siguiente es la armonía: los sonidos mentales que sostienen las palabras. […] Prácticamente todo lo que sé acerca de escribir, lo aprendí de la música […] Si yo no hubiera estado tan obsesionado con la música podría no haberme convertido en novelista. […] Mi estilo está tan profundamente influido por los riffs salvajes de Charlie Parker, digamos, como por la prosa elegantemente fluida de Scott Fitzgerald […].”

Haruki Murakami, citado por Leila Guerriero

MÉTODO SALVAJE

“Había hecho todo lo que me habían enseñado los viejos maestros en el arte del periodismo narrativo: ir hasta el lugar, con el corazón y la mente abiertos, mirando el mundo y la vida como si los viera por primera vez. Con inocencia. Convencido de que esa historia pasaba ante mis ojos una vez nada más. Permanecer en el lugar al menos un amanecer y un anochecer. Porque el tiempo es el único que le da a uno la perspectiva de las cosas. Sin un sentido agudo de lo que llaman la larga duración, las narraciones son demasiado pobres. Acompañar a la gente en su vida diaria. No juzgarla. Comprender que el otro es otro, que no tiene que ser igual a mí, que mis valores no tienen que ser los suyos. Jamás cederle ni siquiera un ápice a cualquier asomo de arrogancia: nadie que considere inferior a otro ser humano puede comprender su mundo interior y contar su historia. Conversar en vez de entrevistar. Escuchar, en vez de hacer preguntas. Callarse la boca. No husmear. No entrometerse. Respetar a los otros. Tener los ojos muy abiertos, para ver; los oídos, para oír; la piel, para sentir; la nariz, para oler; los otros siete sentidos que dicen que tenemos para tratar de percibir el resto de las cosas. En general, permanecer en estado de alerta con todos los sentidos, incluidos el olfato y el tacto, porque sin impresiones no se perciben los detalles y no hay memoria. La imaginación es memoria (y las alucinaciones, ya lo dije, también) y los ladrillos con los que se construyen las buenas historias son los detalles. Además, tener paciencia, no empujar las aguas del río. La paciencia es lo único que permite la inmersión en el tema y en la historia. Y no se puede escribir ni la primera línea de una historia sin saberlo todo, o por lo menos sin haberlo intentado. Con razón dice el periodista Germán Castro Caycedo que el principal verbo que debe aprender a conjugar un periodista dedicado a escribir crónicas o reportajes es pacienciar. En el periodismo, las historias hay que pacienciarlas. La velocidad no solo nos impide ver lo que pasa. Pienso que tampoco nos deja entendernos a nosotros mismos, ni a nuestro entorno, ni siquiera a nuestro oficio. La velocidad marea y no deja pensar. La velocidad no permite que alcancemos a escuchar a nadie. La velocidad nos convierte en esclavos de la agenda noticiosa que nos impone cada día la gente que fabrica esas agendas. Por no darnos cuenta del impacto que la velocidad tiene en nuestro oficio, acabamos por convertimos en idiotas útiles, ciegos y sordos… La velocidad, además, nos hace perder el sentido del tiempo: el reloj. Pero no el que llevamos en la muñeca de la mano para llegar puntuales. Hablo del reloj del narrador. Del reloj que marca su propio tic tac en una historia. Solo cuando uno siente ese reloj dando las horas en el trasfondo de un relato puede atreverse a pensar que el trabajo de campo está a punto de acabar.”

Juan José Hoyos

MONÓLOGO INTERIOR

“El uso del monólogo interior en los textos de Sack y de otros nuevos periodistas acabó convirtiéndose en una queja común para quienes criticaban el género: ¿Cómo es posible que un escritor sepa lo que su protagonista está pensando en todo momento? La respuesta es fácil, el escritor no tiene más que preguntar. «Odio utilizar la palabra reconstruido, porque la palabra reconstruido significa que yo me invento el diálogo», dijo Sack. «Pero lo que quiero decir es que… todo diálogo es lo que alguien me dijo que había dicho, y lo junto con lo que otra persona me cuenta».”

Marc Weingarten

PACIENCIA

“Mark Kramer dice que la máxima aspiración de un periodista debe ser convertirse en parte del paisaje. Entiendo eso como que hay un momento en que uno ha ido tanto donde los personajes, que ellos ya no lo ven a uno como el intruso, el que acaba de llegar, sino como un elemento de la atmósfera. En ese momento los personajes no parecen hablar para nosotros, sino para sí mismos, en voz alta. Yo digo que una de las cosas de las que casi nunca se habla es de la paciencia. El periodismo se ha construido sobre la impaciencia. Queremos la primicia a los diez minutos, le prestamos más atención al reloj que a la historia que nos cuentan.”

Marc Weingarten

PERIODISMO INTENCIONAL

“El verdadero periodismo es intencional, a saber: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo obviamente, del buen periodismo. Si leéis los escritos de los mejores periodistas –las obras de Mark Twain, de Ernest Hemingway, de Gabriel García Márquez–, comprobaréis que se trata siempre de periodismo intencional. Están luchando por algo. Narran para alcanzar, para obtener algo.”

Ryszard Kapuscinski

PUNTO DE VISTA

“Un cronista responsable tiene un pacto tácito con un lector: le cuenta una historia construida desde un punto de vista múltiple, incluyendo en mayor o en menor medida el suyo, y el lector supone que va a leer una historia que no es objetiva pero que intenta ser honesta. Si se toma libertades, el lector espera —tácitamente— que el cronista se lo advierta.”

Julio Villanueva Chang

“La perspectiva del narrador era interesante, también, porque quien narra es una primera persona del plural femenino, al mismo tiempo abierta (porque puede ser cualquiera) y puntual (porque lo que se cuenta es bien personal).”

Artículo sin autor de Clarín sobre Jeffrey Eugenides, el autor de Las vírgenes suicidas.

SENTIDOS

“Los primeros días son los más emocionantes, porque todos tus sentidos están despiertos, lo cual es estupendo para la descripción. Adonde te llevan tus ojos en esos primeros días ayuda a determinar cómo finalmente miras el lugar y sus problemas. A veces esas primeras impresiones no terminan en el texto, pero necesitas pasar por ellas para mantener una cierta plataforma emocional en la que acomodar las entrevistas que acumules. Al cabo de tres semanas adoptas una cierta rutina, y noto que mis sentidos comienzan a apagarse. Ya no veo ni huelo ciertas cosas, esas cosas que han llenado mi libreta en los primeros días”.

Jon Lee Anderson

TERCERA PERSONA

“El uso de la tercera persona, que Mailer había puesto en duda desde el principio, le permitió escribir sobre sí mismo no solo como si fuera un protagonista más en la marcha, sino también como si fuera un personaje por el que no daba ni un duro.

Liberó a Mailer, le permitió escribir sobre sí mismo de un modo absolutamente distanciado: ahora podía trazar el mapa de sus complejas motivaciones, emociones e impresiones con el mismo cuidado con el que se esboza un personaje en una novela. Se convertiría en «todo un protagonista de primera… mitad heroico, y tres cuartas partes cómico».

El uso de la tercera persona le permitía transitar libremente de los eventos públicos a su mundo interior, además de poder discurrir todo lo que quisiera.

Hacía un autorretrato del escritor como un «héroe ambiguo y cómico», que constantemente duda entre hacer lo correcto o satisfacer sus intereses propios, cuyos fundamentos son algo cuestionables.”

“Sack suprime todo tipo de mediación entre el reportero y el lector; la crónica no es suya, y por ello no debe ser él quien la cuente. «No me coloco en la crónica», dijo Sack. «Ni siquiera quiero que el lector sea consciente de que estoy ahí… quiero que sienta que tiene ante él una realidad sin adulteraciones, que está leyendo un reportaje absolutamente objetivo. Es una trampa, por supuesto, porque yo mismo valoro lo que es importante, lo que merece la pena ser dicho y lo que no. Escojo lo que quiero escribir, y escojo el orden en el que va, de modo que, si bien pretende ser objetivo, en realidad es subjetivo, y esto es una trampa de cara al lector».”

Marc Weingarten

SUBJETIVIDAD

“El periodista no es un agente pasivo que observa la realidad y la comunica: no es una mera polea de transmisión entre las fuentes y el lector sino, ante todo, una voz a través de la cual se puede pensar la realidad, reconocer las emociones y las tensiones secretas de la realidad […] El periodista es un lector de la realidad social y un narrador cuyas palabras van a alimentar de una u otra forma la reflexión social colectiva”.

Tomás Eloy Martínez

“No miramos los hechos como son sino como somos.”

Anais Nin

TEATRO

“Escribir es como actuar, excepto que, cuando escribes, interpretas todos los papeles”.

Clay Felker

“Para este tipo de fragmentos Wolfe recurría al «trance controlado» (según la terminología de Wolfe). Antes de escribir cada capítulo, revisaba sus notas, cerraba los ojos e intentaba imaginarse dentro del estado mental de sus personajes —un proceso de memoria sensorial para el intelecto similar al que utilizaban los actores del método—.”

Marc Weingarten

TIMIDEZ

“Didion no parecía la escritora adecuada para una historia tan escabrosa. Era una interlocutora terriblemente, incluso patológicamente, tímida, pero de alguna manera consiguió convertir su reticencia en una ventaja. «La mayoría de mis frases son dispersas, nunca se acaban», dijo. «Es un hábito que he adquirido. No se me da bien estar con gente. Pienso que el hecho de no estar en contacto con los demás fue probablemente una de las razones por las que empecé a escribir». Sus sujetos entrevistados no están obligados a desvelar sus intimidades, Didion los deja habitar esos silencios incómodos, anotando todo discretamente en su cuaderno con espiral. De este modo, logra establecer una relación con los protagonistas de sus crónicas que ningún periodista tradicional había logrado hasta el momento.”

Marc Weingarten

TRADUCCIÓN

“Para definir mi oficio, el calificativo que más me gusta es el de traductor. Pero no de una lengua a otra, sino de una cultura a otra”.

Ryszard Kapuscinski

TIEMPO

“La palabra crónica, como se le llama a los textos de periodismo narrativo, deriva del griego “cronos” que significa “tiempo”. De allí que la “crónica” es un relato detallado de los acontecimientos. Se diferencia de la noticia porque en la crónica el tiempo transcurre. Si leemos una noticia de los barrabrava (ultras de fútbol argentino) veremos que todo está detenido en el tiempo, como una foto.

En una historia de periodismo narrativo, el tiempo se irá moviendo, avanzará junto a nosotros, más cercano a una película que a una foto. En este caso, la historia de los barrasbrava tendría que ver con la vida que llevan, con escenas que los muestren, con cambios durante el relato. Esto es muy importante de entender. En el periodismo narrativo tienen que transcurrir cosas, haber procesos.”

Juan Pablo Meneses

VEROSIMILITUD

“Hay detalles que nos hacen creer la realidad, detalles nimios como que Dolores Haze, la protagonista de la novela Lolita, de Vladimir Nabokov, es hermosa, pero tiene una cicatriz en el tobillo.

Decía Gabriel García Márquez que la frase: “El cuarto se llenó de mariposas amarillas”, es difícil de creer. Sin embargo, el texto se torna verosímil si uno agrega: “Después de que vino el electricista, el cuarto se llenó de mariposas amarillas. Fue raro, porque la última vez que había venido, había pasado lo mismo”.

Juan Villoro

VIDA

“Alfred Hitchcock decía que el “cine es como la vida pero sin los momentos aburridos”. Yo le robo siempre esa frase para definir la crónica.”

Alberto Salcedo Ramos

VISTA

“Ver en lo que todos miran algo que no todos ven”.

Leila Guerriero

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